Odiseo: El retorno

Siempre me ha parecido un personaje fascinante el Gran Odiseo, el de los cantos homéricos de la Ilíada y la Odisea. Como muchos de nosotros, amigos míos, tuve mi encuentro con estos clásicos de la épica y la literatura universal y, a lo largo del tiempo, vi alguna película o alguna serie. Muchos años habían pasado, hasta que en un estante de libros de un aeropuerto, durante un viaje de retorno a casa, precisamente,  la portada de un libro me hacía un guiño,  el fondo amarillo y un caballo de madera en la mitad. “Odiseo: El juramento” brillaba en la portada, acompañado por un nombre que había visto en muchos libros de esos que se venden como pan, Valerio Massimo Manfredi.

Luego de la ojeada de rigor, lo compré y 400 y pico páginas después faltaba el retorno, ¡chanfle!, el señor Manfredi me obligaba a esperar una segunda parte. Cerca de un año después en pleno paseo de compras navideñas, en fondo rojo y con una barca que llevaba una vela izada, brillaba tras un vidrio “Odiseo: El retorno” y otra vez ese nombre Valerio Massimo Manfredi. Comprarlo, empacarlo y ponerlo bajo el árbol fueron los pasos siguientes.

odiseo-el-retorno

Devorarlo fue cuestión de días, es muy fácil seguir las palabras y ensoñarse, es de esos libros que, sin describir todo al mínimo detalle, te envuelve en una historia narrada en primera persona y los detalles los va imaginando uno. Te emocionas y te llevan las emociones, te enojas, te entristeces con el personaje y lo acompañas en su retorno.

Recomendadazo y mejor si se lo lee al pie del mar.

Algunas de las citas que más me gustaron a continuación:

  • “¿Has visto que no hay armas? ¿Y sabes por qué? Porque no hay nada que robar, nada que saquear. La comida es abundante y hay para todos, las mujeres son estupendas y diestras en las artes amatorias, los niños son de todos, nadan y juegan en el lago, corren felices en los prados…”
  • “No ensalces la muerte, Odiseo, mi espléndido amigo, porque preferiría ser el servidor a jornal de un hombre insignificante, pobre, sin posesiones, pero en un mundo luminoso, que reinar sobre los muertos.”
  • “La vida es el único don, el único tesoro, la única y maravillosa aventura. La perdí por un instante de luz cegadora y pasaré la eternidad añorándola.”
  • “… ¿De qué sirven esos recuerdos? – De nada. Por eso me son necesarios, por eso son tan queridos a mi corazón”
  • “¡Y sabes por qué quiero ver a un viejo canoso y abandonado? Porque soy su hijo y corre su sangre por mis venas, porque a él le debo esta vida con sus horrores y sus maravillas, con sus dolores y sus locas alegrías, con el deseo insaciable de ver, de amar y de odiar, de comprender, de perseguir sueños de tierras lejanas, más allá del último horizonte.”

Sebastián Vallejo S.

El Escribidor 

Anuncios

¿Te gustó o no? Házmelo saber dejando un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s