La casa de hojas

Hay libros de los que ya no se vuelve completo, algo te cambian, algo te quitan, casi siempre te ponen, algo te rompen… Nunca vuelves igual.

Esto es lo que provocó en mí al momento de terminar este libro. Cómo llegó a mis manos, pues creo que hasta fue suerte que lo llegara a tener. Un día, rondando en una red social, pedí que me recomienden un libro, una persona me recomendó La casa de hojas, hice algunas averiguaciones del libro y, todo sitio de opinión lectora al que iba, hablaba bien del libro. Un 23 de abril -día del libro- llegué a una tienda y lo pedí, era el último, un poco tiempo más tarde constaté que es un libro super difícil de encontrar. Lo tenía ahí, adornado el librero, viéndome de lejos, preguntándose cuándo me iba a tomar la molestia de abrirlo, de hojearlo siquiera.

Portada_Comercial

 

Un buen día, parada frente al librero sin saber qué leer, lo tomé en las manos, así tan pesado como él solo comencé a leerlo sin saber a lo que me adentraba, sin saber que todos los comentarios que había leído en la red, se quedaban cortos para lo que estaba preparada a experimentar. La lectura comenzó bien, a buen ritmo, un poco confusa y algo pesada, de pronto un miedo tremendo me invadió, no podía seguir leyendo, me daba miedo, me adormecía, hasta me cansaba. Cuando llegué a la página 150 dejé de leerlo, era demasiado pesado y no solo de peso físico sino de peso intelectual, quedó parado viéndome un año completo, no lo volví a topar siquiera luego de un año de empezarlo a leer. El día llegó, lo tomé de nuevo, era mi tarea pendiente. Al retomar la lectura me acordé de absolutamente todo lo que había leído antes, no tenía que leerlo desde el principio nuevamente y así continué, a veces leyendo con emoción, a veces durmiéndome encima de sus páginas, a veces saltándome cosas que me han parecido irrelevantes de leer -como las notas al pie que algunas son textos que existen de verdad, otras son inventadas por el autor-.

A pesar de todo lo que me costó leerlo puedo decir que es una putamadre obra maestra, es un libro de literatura que te enseña de arquitectura, de psicología, de matemática, de química, de física, historia, arte, cine y eso por nombrar algunas materias, hasta tiene pruebas de carbono 14 que intentan medir la antigüedad de la casa. Estoy totalmente consciente que esperé encontrarme con la típica leyenda gringa que cuenta de una casa embrujada en la que empiezan a pasar cosas raras, y luego el padre intenta matar despiadadamente a su familia, claro, por las voces fantasmales que piden que lo haga. No, estaba demasiado equivocada, estaba totalmente equivocada. Este libro es capaz de meterse en la cabeza del lector y hacerle cuestionar su propia inmunda existencia, eso, aparte de ser un libro de terror te hace poner existencialista, te hace meter en tu cabeza y tratar de explorar qué hay dentro de ella, a veces encuentras mucho, a veces encuentras un pasillo de cinco minutos y medio sin corrientes de aire, sin luz, con las paredes negras, sin saber con lo que te encontrarás ahí dentro, sin saber cuándo saldrás o si es que lograrás salir.

Subes, bajas, volteas, giras, te saltas a los anexos, necesitas un espejo para leer ciertas partes, lees notas al pie, te pierdes en las notas al pie, regresas a lo que estabas leyendo, vuelves a las notas al pie. La casa de hojas es una experiencia de montaña rusa, montaña rusa de sentimientos, de letras, de hojas. Podría hacer un sin fin de post en el blog solo para plasmar lo que el libro logra hacer en uno: lloras, te ríes, te preocupas por los personajes, te dan lástima, te das lástima, vuelves a reír, te ahogas, te da miedo, un caganal de miedo.

Siento que Mark Danielwski es un amo, es uno de los escritores que necesita estos tiempos, es un tipo super letrado, un erudito, un escritor de primera, es un James Joyce, sí como otros lo han comparado y estoy de acuerdo con ellos, es el James Joyce de esta época. El editor, corrector y traductor de este libro no la tuvieron fácil, es una obra maestra que debió haber tomado mucho tiempo en pulir, aunque no parezca que está pulida. Una redacción limpia, a veces habla en tercera persona, otras veces en primera persona, otras veces es un libro documental y finalmente puede llegar a ser el diagnóstico psicológico que algún psicoanalista loco plasmó en un diario.

Podría pasar líneas y líneas hablando del libro y acabaré con esto. ¿L0 bueno? pues todo, es una obra maestra, ¿lo malo? es pesado, a veces te duermes, a veces te cansas pero sigues porque obras así son imposibles de no terminarlas, porque a cada página que pasas quieres saber qué pasó al final. Hay momentos en los que piensas que el libro tendrá etapas predecibles pero el autor te cambia la historia, yo no me imaginé ese final, hubiese querido otro pero no me disgustó tampoco como acabó.

Aquí algunas -pocas- de las frases que más llamaron mi atención:

  • Las cicatrices representan el dolor más pálido de la supervivencia, recibido en contra de la voluntad y desplegado en el idioma de las heridas.
  • Decir que la cámara no miente es limitarse a subrayar los múltiples engaños que ahora se practican en su nombre. (Grumberg Andy, 1990)
  • Es irónico, pero la misma tecnología que nos enseña a no confiar en las imágenes crea también los medios para darles créditos.
  • Lo único que había hecho con el miedo era empujarlo hacia otro lugar.
  • Ya estoy demasiado lejos de aquí para saber nada o conocer a nadie. Ni siquiera me conozco a mí mismo.
  •  Cuando volvemos a frecuentar lugares que frecuentamos de niños, no es raro observar que todo parece muy pequeño (…) En realidad obedece mucho más a las razones epistemológicas que a las corporales (…).
  • Seas quien seas, sal al atardecer / sal de tu cuarto que conoces al dedillo; / tu casa es la última antes de llegar al infinito / seas quien seas. (Rilke)
  • Pero ¿el horror de dónde? ¿Por qué el horror? ¿Horror a qué? Como si las preguntas pudieran detenerlo de alguna manera, atajar la intrusión más furiosa de todas, desgarrando, violando, dejándonos a todos, a mí, y a vosotros, destripados, vacíos, ansiosos por morir.
  • La juventud siempre intenta llenar el vacío mientras que el viejo aprende a vivir con él.
  • Tardé veinte años en desaprender la fortuna que entrañan los virajes.
  • ¿Quien no ha matado nunca una hora? No de forma fortuita o sin porponérselo, sino premeditadamente: el asesinato premeditado de los minutos. Se trata de una violencia que viene de una combinación de rendirte, de que no te importe nada y de resignarte al hecho de que solo puedes aspirar a dejarla atrás. De manera que matas la hora. No trabajas, no lees, no te entregas a ensoñaciones. Si duermes no es porque lo necesites. Y cuando por fin se acaba, no quedan pruebas: ni armas, ni sangre de cadáver. La única pista pueden ser las ojeras que han quedado o una línea finísima junto al a comisura de la boca que indica que ha habido cierto sufrimiento, que en la intimidad de tu vida has perdido algo y que esa perdida es demasiado vacía para compartirla.

Este libro se merece cinco grandes estrellas, siento que debo volver a leerlo, siento que necesito aclarar cosas, siento que tengo que volver a perderme en el vaivén de sus páginas. A la final, la vida es como un pasillo de cinco minutos y medio.

Anuncios

Una respuesta a “La casa de hojas

¿Te gustó o no? Házmelo saber dejando un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s